Un anacronismo ocurre cuando un elemento (objeto, palabra, idea o comportamiento) no encaja con la época o el universo en el que se desarrolla la narración. Es algo que se suele ver en novela histórica y está relacionado con el tiempo en el que se ambienta, pero también puede ocurrir en otros géneros como la fantasía o la ciencia ficción.
Puede ser un objeto, una palabra, una idea, una actitud… y, aunque a veces parezca un detalle menor, tiene la capacidad de romper por completo la inmersión del lector. Algunos ejemplos muy comunes:
- Personajes medievales usando expresiones modernas.
- Tecnologías que aún no existen en esa época.
- Comportamientos actuales en contextos históricos.
- Conceptos que no pertenecen al mundo narrativo.
Estos errores pueden pasar desapercibidos durante la escritura, pero restan credibilidad a tu historia y producen esa horrible sensación en el lector de que la historia no está cuidada.
En fantasía y ciencia ficción también puede haber anacronismos, aunque el mundo sea inventado. No se trata de «realismo histórico», sino de coherencia interna: las reglas de tu universo tienen que cumplirse siempre. Detectarlos a tiempo no solo mejora la coherencia, también evita comentarios tipo «esto me sacó de la historia» en reseñas y demuestra que cuidas tu manuscrito y a tus lectores.
Tipos de anacronismo
Si me conoces, sabrás que me gusta nombrar a compañeras de profesión. Hoy te traigo un artículo de Esther Magar, Anacronismos: también has caído en alguno y no lo sabes. Habla de algunos tipos y por qué es tan importante una corrección de estilo que los cace antes de que lleguen al lector final.
Algunos anacronismos de los que posiblemente no te has dado cuenta, pero igual has leído últimamente, son estos:
Anacronismo histórico:
El más común. Ocurre cuando se menciona un objeto, evento o tecnología que no existía en la época de la historia. Es lo que Esther llama procronismo en su artículo. Es fácil darse cuenta en el siguiente ejemplo:
Imagina que el señor Darcy le dice a Elisabeth algo como: «Baja las revoluciones». No podría porque en 1813 todavía no teníamos motores de combustión interna y mucho menos se conocía su funcionamiento entre la población general como para usarlo en una metáfora.
Este error no es exclusivo de los clásicos; te voy a poner un ejemplo más actual. En la tercera entrega de la saga que inició con Alas de sangre y se llama Alas de ónix (Onix Storm), escrita por Rebecca Yarros, tenemos el siguiente fragmento en su traducción al castellano:
—Relájate —susurro—. Ponte las pilas y vuelve conmigo, porque te necesito. No esto. A ti.
Sus ojos me dicen que me ha entendido.
Al traducir la expresión, consiguió que sonara como algo que diría alguien de esa edad en ese contexto, pero ¿a qué coste? No hay pilas en el mundo de Empíreo, por lo que no tiene sentido que diga algo como eso.
Anacronismo lingüístico:
Se produce cuando un personaje utiliza palabras o expresiones que no forman parte del léxico de la época o el mundo. Es fácil darse cuenta de que si el señor Darcy le dice a Elisabeth algo como: «Tía, estás demasiado hypeada, relax», no está hablando como debería en su época.
Continúo con la saga de dragones que ha revolucionado medio mundo, y conste que no es porque la odie; si conozco estos anacronismos es precisamente porque la he leído. En la segunda entrega de la saga, Alas de hierro (Iron Flame), tenemos el siguiente fragmento (he recortado para evitar spoilers):
He pulls his knees up, resting his elbow on the side of the bunk just beneath my fractured arm. “Or maybe Malek sent me as a kindness.”
Malek doesn’t do kindness. Nor does he allow souls to wander about. Kudos to my brain; he’s an excellent hallucination.
«Kudos» es una expresión que viene del griego, pero la forma en la que se usa aquí es como término que se ha popularizado en inglés en el siglo XX.
Podríamos meternos en el charco de si tiene sentido que en un mundo imaginario que nada tiene que ver con nuestro planeta hablen nuestro idioma sin haber pasado por allí todas las culturas previas que lo hicieron posible, pero no te quiero aburrir y creo que eso forma parte de la suspensión de incredulidad.
Anacronismo cultural:
Ocurre cuando se insertan creencias, ideologías o conceptos modernos en un contexto histórico que no los conocía. Podemos verlo en la serie de libros de los Bridgerton y más aún en su adaptación a serie de TV por parte de Netflix. Aunque la autora, Julia Quinn, no ha intentado hacer novelas históricas, de las que se espera que sean más fieles a la realidad, sí se ha tomado bastantes libertades. Algunos personajes tienen pensamientos, actitudes y comportamientos «fuera de lugar» en esa época o que el resto de personajes no castiga.
- Eloise Bridgerton: Es un personaje que critica abiertamente al sistema. Rechaza la presión social para casarse y desea una educación y una carrera propia.
- Daphne Bridgerton: Busca amor, pero se rebela contra los hombres que intentan controlar sus decisiones (hermanos, pretendientes). Demuestra que elegir el matrimonio no es necesariamente antifeminista si es una decisión autónoma.
- Lady Danbury: Es una viuda independiente y poderosa que ejerce influencia política y social en un mundo de hombres.
- Kate Sharma: Desafía directamente las nociones patriarcales con su confianza, inteligencia y habilidades «poco femeninas».
Quizás podríamos hablar en este caso de anacronismo de comportamiento, ya que los personajes actúan con mentalidad o modales modernos en un contexto donde no encajarían.
Anacronismo conceptual:
Se da cuando se usan ideas o referencias culturales ajenas a la ambientación. En la saga De sangre y cenizas (From blood and ash), escrita por Jennifer L. Armentrout, se nombra en reiteradas ocasiones el infierno.
¿Cuál es el problema? Bueno, que no existe la religión cristiana en ese mundo, así que no hay «cielo» ni «infierno», pero lo que es peor es que sí tienen conceptualmente algo similar, por lo que deberían usar eso. Por si no has leído los libros, tienen sus propios dioses y el de la vida y la muerte (Nyktos) se encarga del abismo (que es su versión del infierno). En Un reino de carne y fuego se dice:
Es posible que podamos liberarlo, evitar que lo fuercen a crear nuevos vamprys y tenga que sufrir el tipo de infierno que tan bien conoces. Y en vez de eso, ¿nos vamos a casa?
Yo también conocía parte de ese infierno.
En Una corona de huesos dorados también aparece el término, tanto en castellano:
El fuego rugió, lamiendo el suelo y atrapando a las serpientes. Las criaturas siseaban y chillaban mientras las llamas las consumían. El infierno se extendió por la tierra, golpeando a los esqueletos con una ola de llamas.
Como en su versión en inglés (A Crown of Gilded Bones), por lo que no se trata de un error en la traducción, sino desde el origen:
The creatures hissed and screeched as the flames consumed them. The inferno rolled across the land, hitting the skeletons with a wave of flames.
“I have no idea what in the hell any of you are, but whatever you are planning, I strongly advise against it.”

Anacronismo tecnológico:
Aparece cuando se introduce una inventiva o avance tecnológico en un contexto donde aún no existía. Como hablaba al principio de los motores de combustión interna en un diálogo hipotético de Orgullo y prejuicio.
Anacronismo biológico:
Cuando se menciona un animal, planta o ser vivo que no existía en la época o lugar de la historia. Esto es algo que ocurre a menudo con la comida en las novelas históricas. Por ejemplo, el maíz llegó a Europa después del descubrimiento de América. Algunos animales solo se pueden encontrar en ciertas zonas, así que si estás escribiendo una novela en la que alguien viaja al Polo Norte, podrá ver osos polares, pero ningún pingüino.
¿Cómo evitar los anacronismos en tu novela?
Evitar los anacronismos requiere atención al detalle y una buena planificación. Aquí tienes algunos consejos prácticos:
- Investiga: Si escribes sobre un lugar, cultura o época concretos, documéntate bien para poder conocer a fondo el contexto: tecnología, lenguaje, costumbres, mentalidad…
- Revisa la coherencia: En mundos de fantasía o ciencia ficción, asegúrate de que los términos y conceptos sean consistentes con las reglas de tu universo.
- Consulta con expertos: Consultar con historiadores, lingüistas o personas especializadas en el campo del que estás escribiendo puede ayudarte a detectar errores que pasaste por alto.
- Busca lectores de sensibilidad: Si conoces a alguien que haya vivido en primera persona la realidad que quieres mostrar (en el caso de que hables de un acontecimiento, una cultura, un país, etc.), su lectura puede aportarte datos cruciales que hayas pasado por alto. También es crucial si estás tratando temas sensibles que afectan a:
- Minorías (racismo, LTBIfobia, etc.)
- Incluyen violencia (abusos físicos o psicológicos).
- Discapacidades, enfermedades, neurodivergencias… No es que las tres cosas sean lo mismo, pero sí es muy enriquecedor para un manuscrito contar con lecturas de sensibilidad.
Utiliza las licencias creativas con moderación. Algunos anacronismos pueden ser intencionales, pero deben estar justificados y no romper la inmersión, sino enriquecerla o tener sentido dentro de la trama.
La importancia de una revisión profesional
Para que los lectores y lectoras se mantengan inmersos en tu historia, es vital identificar y corregir estos errores. Eso hará que tu historia sea más creíble y envolvente.
¿Necesitas ayuda para detectar anacronismos en tu manuscrito?
Como editora profesional, puedo ayudarte a pulir tu historia. Así nos aseguramos de que esté libre de anacronismos y otros errores. No soy historiadora, pero sí estoy atenta al detalle, por lo que puedes contar con mis servicios de:
- Lectura beta (para detectar incoherencias y problemas de inmersión).
- Informe de lectura (análisis detallado de tu manuscrito).
- Editing (coherencia y precisión histórica).
- Corrección de estilo (último momento en el que detectar errores antes de que se den cuenta los lectores).
¡Contáctame y trabajemos juntos para que tu novela brille!