Hace unos días, estaba en un canal de Twitch y una persona comentó que utilizaba LorcaEditor, una herramienta para corregir y escribir con IA. Su interés era, sobre todo, comprobar las repeticiones de su texto.
AVISO:
Ninguna de las plataformas me ha pagado para estar en este artículo.
Y sería raro porque no salen muy bien paradas.
LorcaEditor: escribir con IA y corregir sin política de privacidad
Conocía la herramienta, igual que muchas otras, porque me gusta cacharrear y probar. Es un corrector de textos gratuito, aunque te tienes que registrar para poder usarlo (momento en el que les das tu email de contacto) y también cuenta con opción de pago.

He rastreado su web en busca de los términos legales y no he sido capaz de encontrar ningún enlace a una política de privacidad ni a condiciones de uso en su página principal. Tiene una cuenta en Twitter/X, en la que no publica desde 2021, pero ha contestado a usuarios que tenían problemas para cancelar la suscripción en 2024. Si buscas por internet, la recomiendan como «el mejor corrector gratuito», pero no hay información sobre qué pasa con los textos que introduces.
La versión gratuita permite guardar documentos en la nube para revisarlos más tarde. Es decir, tus palabras se quedan en sus servidores durante días. Por tanto, sí guardan de alguna manera los textos y quedan «subidos» en algún lugar. Sin embargo, sigue habiendo preguntas sin respuesta: ¿Utilizan esos textos para entrenar modelos? ¿Se almacenan indefinidamente? ¿Los comparten con terceros? ¿Se venden?
Y LorcaEditor no es un caso aislado. Muchas herramientas de IA carecen de transparencia. Y la responsabilidad final de darles tu manuscrito recae sobre ti como escritor.
Escribir con IA: La privacidad de 5 herramientas top
Visto lo que ha pasado con LorcaEditor y las respuestas que he estado recibiendo de escritores y escritoras que no han aceptado mi presupuesto, decidí echar un vistazo y analizar las políticas de otras herramientas para comprobar si realmente merece la pena corregir y escribir con IA (más aún sin pararte a leer la letra pequeña).
Esto es lo que he encontrado… y lo que no:
🟢 ProWritingAid: aprueba, no es gratis
Es la herramienta más transparente, ya que expone por escrito todo en su web y en varios apartados diferentes. Su declaración es: «Your writing is sacred, so we use bank-level security to keep it safe and never use your text to train our algorithms». Si vas a usar una herramienta para escribir con IA y te preocupa la privacidad, esta la opción más segura del mercado (que yo haya encontrado).
En su apartado de Responsible AI comentan: «All of our features uphold our privacy promise to never access your text or use it to train our algorithms. We only use your text to help you improve your writing. Nothing else. Period». Trabajan con Anthropic y utilizan LLMs, así que sí han utilizado textos para entrenar a sus modelos (no sabemos cuáles) y dicen que están a favor de compensar de forma justa a los autores que ceden sus manuscritos para ello. Finalmente, utiliza IA generativa en varias de sus herramientas.
Solo guardan el texto que pones en el Editor Web y solo si así lo decides. No lo comparten con terceros y se rigen por la normativa europea de GDPR, así que parece que todo es correcto.
Seguro que te estás preguntando: ¿Cuál es la pega? Bueno, que no es gratis.
🟢 LanguageTool: aprueba, con opción gratuita
En el caso de LanguageTool, la información necesaria para responder a las preguntas está en la web, aunque es un poco difícil de encontrar. «We do not use any of your User Content to train our artificial intelligence models», lo mismo que la anterior. Para más detalle, puedes leer los Términos Generales y condiciones (en inglés).
Por lo que parece, si solo utilizas la parte de corrección ortotipográfica o de estilo, no trabajan realmente con IA generativa, pero si usas la opción de parafrasear, sí. La compañía forma parte de otra más grande que se llama Learneo y que posee también la herramienta de Quillbot, que ya no es para corregir, sino para generar texto, aunque está separada de LanguajeTool.
Así que le doy luz verde porque los datos que almacena no son tu texto (puedes ver un listado completo de qué usa y para qué aquí) y sirven para mejorar sus servicios. Garantizan explícitamente que no usan tus textos para entrenar modelos y tienen la parte de IA generativa separada. La opción gratuita es limitada.
Desde principios de 2026 la extensión de navegador deja de ser gratuita.
🟡 AutoCrit: bien (con algún «pero»)
No utilizan tus textos para entrenar sus modelos: «Even if it’s optional, is my writing used to train your AI? Absolutely not. We’re as protective of our members’ work as we are of our own». Y dicen que mantienes los derechos de autor de aquello que crees a través de su aplicación: «Users retain copyright to their original content… Users retain copyright to their revised content and AutoCrit does not acquire any rights to revised user content».
Cosas «problemáticas»: a diferencia de ProWritingAid, AutoCrit almacena tu contenido en servidores de Estados Unidos. Eso implica que los datos están sujetos a la legislación estadounidense (y se aplicarán sus leyes) y no cumplen con el GDPR.
Sobre la seguridad de los datos comentan que: «Internet data transmissions, whether wired or wireless, cannot be guaranteed to be 100% secure, and as a result, we cannot ensure the security of information you transmit to us, including Personal Information and User Content; accordingly, you acknowledge that you do so at your own risk». Me parece razonable, pero viniendo de lo que hemos visto en ProWritingAid, no suena nada tranquilizador. Por la parte de la IA generativa, parece que, mientras no utilices Inspiration Studio, no hay problema. Tampoco comparten datos con terceros.
¿La pega? Al igual que ProWritingAid, es de pago.
🔴 Grammarly: demandado
Si buscas Grammarly en las noticias, verás que últimamente está acumulando algunas demandas y eso no dice nada bueno. Parece que sacó una nueva herramienta llamada «Experts Review» en la que la IA analiza el contenido y genera sugerencias de escritura simulando ser expertos reconocidos en distintas áreas del conocimiento, basándose en sus obras disponibles públicamente. Nadie consultó con esos expertos y no dieron su consentimiento. Así que al final estaba utilizando el renombre de otras personas para ganar prestigio en su herramienta.
Igual te haces un poco de lío porque el nombre que aparece en algunas noticias es Superhuman y no Grammarly; resulta que es la empresa matriz. El caso es que la escritora Julia Angwin y, entre otros, Stephen King demandaron porque utilizaron sus textos (sin consentimiento) para crear esa herramienta.
Así que esta herramienta ya ha utilizado contenido de otros para alimentar sus modelos. Teniendo eso en cuenta, digan luego lo que digan en su web, parece que hacen lo que les da la gana. Tienen un apartado de Responsible AI en el que dicen cosas muy bonitas. Pero si te vas a los términos de servicio, puedes encontrar sorpresas desagradables. Por ejemplo:
4.1. AI-Generated Content.
Depending on your Subscription Plan, you may be able to use generative AI features within our Services that allow you to input prompts and other text (“Inputs”) and receive AI-generated outputs (“Outputs”). When you use our generative AI features, your Inputs and the resulting Outputs are your User Content. Notwithstanding the foregoing, you acknowledge that other users of our Services may, through no fault of Superhuman, use inputs that are similar to yours and, as a result, receive the same or similar outputs as your Outputs. Outputs generated for other users based on their inputs are not considered your User Content.
Está diciendo que, cuando uses sus herramientas de IA generativa (parafraseo o asistente de escritura), el contenido que genere para ti no será único. Este es uno de los mayores peligros de escribir con IA generativa sin leer los términos de servicio: tu «voz» podría acabar en la novela de otra persona.
Es decir, podría pasar que le pidas que te ayude a reescribir un párrafo. La herramienta te devuelve una versión que te parece brillante y la incorporas a tu manuscrito. Según sus términos, Grammarly no es dueño de tu novela, pero ese párrafo en concreto no te pertenece en exclusiva. La herramienta se reserva el derecho a dárselo a otro usuario. Podrías encontrarte con ese mismo fragmento en la novela de otra persona.
Así que no recomiendo otra cosa más que, si usas esta herramienta, revises tu perfil y desactives algunas funciones.
Un resumen (por si te he perdido):
Aquí te dejo una tabla resumen con los datos más importantes (desde mi perspectiva) sobre las herramientas de las que he hablado:
Frente a escribir con IA: El valor de una correctora humana
A diferencia de las herramientas para escribir con IA, yo no uso inteligencia artificial para corregir manuscritos. Mis herramientas son mis ojos entrenados, las macros de Word que he afinado con el tiempo, el Repetition Checker para cazar palabras repetidas, manuales de referencia y, sobre todo, la experiencia que he ido acumulando. Cuando trabajas conmigo, no subo tu texto a ningún servidor y no alimento a un algoritmo o LLM. Uso la búsqueda online cuando tengo una duda concreta, pero nunca subo el manuscrito de un cliente a ninguna herramienta de IA.
¿Eso cuesta dinero? Sí.
Pero pregúntate cuánto vale tu paz mental y saber que mantienes por completo los derechos de autor porque ningún otro cliente va a recibir un prompt copia de algo que yo te haya sugerido.
¿Cómo proteger tu obra?
Si decides usar IA a pesar de todo y prefieres el camino «gratis», al menos haz esto:
- Busca la política de privacidad en la web de la herramienta. Si no está visible, es una señal de alarma. Huye.
- Lee el apartado sobre «recopilación de datos», «uso del contenido del usuario» y «entrenamiento de modelos». En inglés tienes «user data» (tu nombre, email y datos de usuario), «user content» (el contenido que pegas, creas o subes y el que la herramienta te da normalmente) y «LLM training».
- Identifica si ofrece la posibilidad de desactivar (opt-out). Quita todo antes de pegar ni una línea de texto.
- Verifica si almacenan tu texto. Algunas herramientas lo eliminan; otras lo guardan días, meses o años.
- No incluyas información personal ni datos sensibles. NUNCA.
- No asumas que la versión gratuita es igual de segura que la de pago. Hay muchas herramientas que ponen la privacidad después de que tú pongas el dinero.
- Documenta tus ajustes de privacidad. Capturas de pantalla. Por si acaba habiendo un problema, no sería la primera vez que de repente aparece una nueva opción activada por defecto.
- Si la herramienta no especifica nada, asume lo peor. Y busca otra cosa.
Corregir y escribir con IA no sale gratis
No soy nadie para decirte que no uses inteligencia artificial ni para prohibirte nada; puedes corregir y escribir con IA si quieres. Este artículo es informativo, para que sepas lo que estás haciendo y seas consciente de que es importante leer la letra pequeña, activar las opciones de privacidad y no dar por sentado que «gratis» significa «sin consecuencias».
Lo que sí digo es que mi trabajo vale lo que vale.
Porque cuando me pagas a mí, no es solo por quitar comas y poner puntos. Pagas por la tranquilidad de que tu obra sigue siendo tuya, la confidencialidad, la mirada humana que entiende lo que quieres decir, no solo lo que has escrito.
La próxima vez que una herramienta de IA te prometa cosas gratis, piensa: ¿Sabes qué hace con tu texto después? Porque yo sí sé lo que hago con tu historia: cuidarla como si fuera mía.
Y eso no tiene precio.
