Cada vez veo más escritores (y gurús) dando consejos sobre cómo mejorar tu texto con IA para ahorrar costes en la corrección de sus novelas. Me piden presupuesto, les hablo de los tipos de corrección, les pregunto cuántas matrices tiene su manuscrito, intercambiamos algo de información y veo cómo cuadran en mi agenda. Al final, algunos responden:
«Es muy caro. ChatGPT me lo hace gratis».
Yo me quedo pensando si esa persona es consciente de que no, no le está saliendo gratis. ¿Sabe lo que está entregando cuando le da su manuscrito a una inteligencia artificial?
¿Realmente vas a mejorar tu texto con IA cuando lo entregas a un chatbot?
Porque a mí me puedes preguntar si utilizo IA para corregir (spoiler: no). Incluso podemos firmar un contrato de confidencialidad en el que ponga que no hablaré de tu manuscrito o su idea a nadie, que no la utilizaré en otras obras y añadir en algún lado que me comprometo a no volcarlo en ninguna herramienta de IA.
Tu texto no corre peligro conmigo. ¿Y con la IA?
No me enfadé (bueno, un poquito sí, para qué nos vamos a engañar). Entiendo que el bolsillo aprieta y que la tentación de lo «gratis» es enorme. También sé que la vida de los escritores autopublicados no es sencilla, que muchos ven más gastos que beneficios, sobre todo al inicio. Y no es ningún secreto que, si quieres publicar una obra de calidad, lo mejor es rodearte de profesionales para que te ayuden en ese camino.
AVISO:
Ninguna de las plataformas me ha pagado para estar en este artículo.
Y sería raro porque no salen muy bien paradas.
¿Se puede mejorar un texto con IA? Probando chatbots
Están por todas partes; parece imposible instalar una app, entrar en una web o buscar algo en internet sin que aparezca un chatbot para darte una respuesta y hacerlo todo «más fácil».
Recuerdo que la abuela de mi marido decía que «el vago trabaja doble» y es que, después de que un chatbot te conteste alguna cosa, SIEMPRE es mejor comprobar si lo que te ha dicho es correcto, es lo que estás buscando o si está sesgado.
La correctora y escritora Luna Silverwind habla en su cuenta de Instagram de las «meteduras de pata» que puede tener ChatGPT a la hora de corregir:
Siguiendo su estela, decidí hacer algunas preguntas a ChatGPT a ver qué tal podía solucionar ciertos problemas gramaticales y de ortotipografía típicos a los que me suelo enfrentar en los manuscritos que me llegan. Los resultados no creo que te sorprendan:
Prueba n.º 1
Según la RAE y el DPD. ¿Cuál es la puntuación correcta?
Margarita se merecía todo lo malo que le pasara. Pepita, no.
Margarita se merecía todo lo malo que le pasara. Pepita no.Dame explicación y ejemplos.
Despliega para ver las capturas de su respuesta, para que nadie venga a decirme que invento cosas:


(la RAE y el DPD) y, a pesar de eso, su respuesta es errónea: «Correcta sin coma (más habitual y recomendada)» y la explicación que da no tiene sentido. Ahí hace falta una coma porque en la segunda frase está omitiendo el verbo «Pepita no (se merecía todo lo malo)», lo que se conoce como «omisión verbal». Y, de hecho, la RAE en este caso tiene un ejemplo bastante claro.
Este es un claro ejemplo de que corregir con IA sin supervisión humana puede estropear un texto que parecía sencillo.
Prueba n.º 2
Según la RAE y el DPD.
¿Hay algún laísmo o leísmo en: Le acarició una mejilla?
Dame explicación y ejemplos.
Para empezar, tuve que darle un poco de contexto y decirle que la mejilla le pertenecía a ella porque empezó a contarme cosas que no le había preguntado. Una correctora humana, al estar leyendo la historia, no lo necesita.
Despliega para ver las capturas de su respuesta completa:



Volví a decirle dónde buscar la información, por si acaso, y su respuesta fue errónea: «Aunque pueda sonar natural para muchos hablantes, usar le en “le acarició una mejilla” no es la forma recomendada por la norma culta de la RAE/DPD, porque ahí se trata de un complemento directo femenino. La forma “la acarició una mejilla” se ajusta al sistema estándar de pronombres».
La cosa es que la lógica por detrás tiene sentido: con un CD femenino se utiliza «la». Por eso, si dijéramos «se la acarició» (la mejilla), su explicación sería perfecta. Pero ese no es el ejemplo que le hemos dado. En «Le acarició (a ella) la mejilla», ese «le» es CI y la mejilla es CD, por eso es correcto poner «le».
Alguien lee toda esa explicación con los enlaces a la RAE y puede pensar que tiene razón, pero nada más lejos de la realidad. Cuando hablamos de mejorar tu texto con inteligencia artificial, el contexto gramatical lo es todo, y justo ahí es donde falla el algoritmo.
IMPORTANTE: No conocer la respuesta o no entender bien las explicaciones de la RAE al respecto es de lo más normal; para eso estamos los profesionales. De hecho, una de las cosas que me gusta hacer es poner algún link o pequeña explicación en comentarios si veo que hay algún error que se repite.
Chatbots de IA: jugadores importantes
A continuación, te cuento un poco sobre los chatbots más conocidos que muchos recomiendan para mejorar tu escritura con IA:
ChatGPT (OPENAI):
Por defecto, utiliza tus conversaciones para entrenar en todas las cuentas (gratuitas y de pago). Así que lo primero que deberías hacer para que no utilice tus textos sería desactivar esa opción:
Configuración > Controles de datos > «Mejorar el modelo para todos».
Existe la opción de las conversaciones temporales, que se guardan durante 30 días para monitorizar abusos, pero no los usa para entrenar. Pertenece a OpenAI (EE. UU.).
Claude (Anthropic):
Claude puede usar tus chats para mejorar el modelo, pero solo si tú se lo permites. Desde 2025, la política cambió: si aceptas, tus conversaciones se retendrán durante cinco años. Tu manuscrito, cinco años en sus servidores. Si rechazas el entrenamiento, solo son 30 días (pero ahí están). Para usuarios de pago hay opciones, pero no son automáticas. Pertenece a Anthropic (EE. UU.).
DeepSeek: El gran desconocido DE China
DeepSeek indica que puede usar tus interacciones para entrenar sus modelos «en el supuesto de que, en el marco de una estricta anonimización, no pueda volver a identificarse a una persona específica». Ofrece la opción de desactivarlo.
Configuración > Datos > «Mejorar el modelo para todos».
Si decides usarlo para la revisión de textos con IA, el problema gordo es el siguiente: los datos de usuarios europeos se almacenan en la República Popular China. ¿Se aplica el GDPR allí? La respuesta corta es: no. Sus servidores están allí, por lo que la información de los usuarios europeos queda desprotegida por el RGPD.
Gemini (Google)
Su punto fuerte es el control granular que ofrece sobre los datos de actividad. Google no entrena sus modelos de IA generativa con las interacciones de los usuarios de pago de Workspace, pero para usuarios gratuitos, la cosa cambia. La forma de desactivar el entrenamiento es gestionando tu «Actividad en Gemini»:
Entra en myactivity.google.com/product/gemini y elige entre «Desactivar» (borra conversaciones futuras) o «Desactivar y borrar la actividad» (elimina todo el historial pasado y futuro). Por defecto, las conversaciones se guardan 72 horas para mantener el servicio, pero al desactivarlo, evitas que Google acceda a ellas pasado ese tiempo.
Copilot (Microsoft)
Entrena sus modelos con datos anonimizados de Bing, MSN y las conversaciones de Copilot, a menos que el usuario haya desactivado esa opción. Dependiendo de cómo lo estés usando, la encontrarás en un lugar u otro: desmarca la casilla «Activar experiencias que analizan su contenido». Si no lo haces, Microsoft se reserva el derecho de usar tus interacciones para mejorar sus servicios.
Perplexity AI
Tiene políticas actualizadas, ofrece la opción de que los usuarios den su consentimiento explícito para entrenar con sus datos. Además, a pesar de ser de USA, han designado a TrustKeith Ltd. (Londres) como su Delegado de Protección de Datos (DPO), un requisito del RGPD, lo que demuestra que tienen en cuenta la privacidad de los usuarios europeos. No obstante, si te lees la política de privacidad, hay un montón de motivos por los que pueden ceder tus datos, lo cual no me deja nada tranquila.
¿Y qué pasa con otros chatbots?
Hay muchos más en el mercado, como el de Meta o Grok (de Elon Musk). Ni los conozco todos ni tengo interés especial en hacer un listado exhaustivo; la idea del artículo es que tú, como escritor o escritora, tomes una decisión informada y segura. Si decides usar chatbots de IA a pesar de todo y prefieres el camino «gratis», al menos haz esto:
- Busca la política de privacidad en su web. Si no está visible, es una señal de alarma. Recuerda que estás entregando un manuscrito para corregir y mejorar tu texto, no para entrenar a nadie (y menos, gratis).
- Lee el apartado sobre «recopilación de datos», «uso del contenido del usuario» y «entrenamiento de modelos». En inglés tienes «user data» (tu nombre, email y datos de usuario), «user content» (el contenido que pegas, creas o subes; incluye el que el chatbot te da) y «LLM training».
- Identifica si ofrece la posibilidad de desactivar (opt-out). Desactiva todo antes de pegar una línea de texto.
- Usa el modo de conversación temporal si está disponible. De esta manera te aseguras que eliminarán las conversaciones pasado cierto tiempo.
- No incluyas información personal ni datos sensibles. NUNCA.
- No asumas que la versión gratuita es igual de segura que la de pago. Hay muchas herramientas que ponen la privacidad después de que tú pongas el dinero.
- Documenta tus ajustes de privacidad. Capturas de pantalla. Por si acaba habiendo un problema, no sería la primera vez que de repente aparece una nueva opción activada por defecto.
- Si la herramienta no especifica nada, asume lo peor. Y busca otra.
Lo que la IA no dice al mejorar tu texto: confidencialidad, estilo y contexto
Cuando me dices «esto me lo hace gratis ChatGPT», yo debo decirte (con cariño, pero con firmeza) que al usar IA para mejorar tu texto, te estás jugando mucho más que una coma mal puesta.
- No firman contratos de confidencialidad.
- No saben qué es un estilo narrativo. Ni cuál es el tuyo. Yo puedo leerte y entenderte.
- Pueden regurgitar tus frases en respuesta a otros usuarios. Yo jamás utilizaré tu texto para dar ideas a otros clientes (ni a nadie).
- No se hacen responsables si tu obra termina filtrada. Yo tengo un acuerdo contigo y me juego mi reputación.
- Leen las normas, pero no las saben interpretar. Como hemos visto en las pruebas.
- No tienen en cuenta el contexto. Yo conozco la historia completa.
- No tienen experiencia corrigiendo. Yo sí.
Por la parte legal: la resolución del Parlamento Europeo de marzo de 2026 exige transparencia a las IA, pero su implementación llevará tiempo. Mientras tanto, los términos de servicio los escriben las empresas y no tienen tus intereses en cuenta, sino la cantidad de dinero que pueden ganar.
Mejorar un texto con IA no es «gratis», tu obra merece más
Cuando eliges la IA en vez de contratar a una correctora profesional, lamento decirte que no estás ahorrando dinero, estás intercambiando euros por algo que quizá no has valorado: la propiedad de tus palabras.
Cuando me pagas a mí, no es solo por quitar comas y poner puntos. Pagas por la tranquilidad de que tu obra sigue siendo tuya, la confidencialidad, la mirada humana que entiende lo que quieres decir, no solo lo que has escrito.
La próxima vez que alguien diga «esto me lo hace gratis ChatGPT», piensa: ¿Sé qué hace con ello después? Porque yo sí sé lo que hago con tu historia: cuidarla como si fuera mía.
Y eso no tiene precio.
Si te interesa saber qué pasa con herramientas específicas como Lorca Editor o Grammarly, no te pierdas la segunda parte de este artículo.